Emprendiendo como lashmaker: una poderosa forma de empoderamiento femenino

Cuando hablo sobre los derechos de las mujeres, no me refiero solamente a la posibilidad de votar, trabajar, o en general, vivir por nuestra cuenta como personas independientes. Hablo también de las posibilidades de emprender, de ser respetadas como iguales, y de tener una vida plena.

Es por este motivo que la industria del lashmaking me ha fascinado tan profundamente: además de ser mi pasión, es una herramienta para todas aquellas mujeres que quieren tomar el control de su vida desde un aspecto personal y financiero.

Sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado por qué la industria de la belleza está llena de empoderamiento? O incluso, ¿has pensado que no es así en absoluto? Si la respuesta es sí a cualquiera de estas, te animo a seguir leyendo.

¿Por qué la industria de la belleza es tan impactante en una mujer?

Si algo es indudable, es que la industria de la belleza tiene un fuerte impacto en los medios, ya sea positivo o negativo. Los estereotipos y estándares de belleza pueden parecer restrictivos, pero esto no tiene por qué ser cierto.

Más allá de la industria en sí y del mundo comercial, el maquillaje y estilismo les ha permitido a millones de mujeres alrededor del mundo expresarse libremente, y sentir confianza y poder. No por nada existe el término de terapia de belleza: es algo que nos hace sentir bien.

Las mujeres que se han consentido un poco, o que han usado maquillaje durante gran parte de sus vidas, sabrán cuán poderosa puede ser la belleza. Cuando nos tomamos el tiempo para llevar a cabo un poco de autocuidado, nos hace sentir increíbles. Nadie más puede mostrarnos ese nivel de atención, y tomarte el tiempo para ser amable contigo mismo y cuidarte puede ser completamente transformador.

A un nivel personal, esta es una forma de cuidarnos a nosotras mismas que nos permite sentirnos dignas, amadas y cuidadas. Así mismo, afecta positivamente a nuestra autoestima, lo cual es vital en nuestra vida cotidiana.

La forma en la cual nos percibimos afecta no solamente a nuestro ánimo, sino incluso a nuestros pensamientos, sentimientos y decisiones sobre nuestra vida. Cuando apartamos un tiempo para nosotras, nos decimos que somos valiosas y merecemos amor.

Llevando el empoderamiento a la acción

Si bien es cierto que el maquillaje, un masaje, o una limpieza de cutis no es una solución mágica, si es verdad que es una forma de consentirnos y cuidarnos: algo que impacta de forma positiva a nuestra mente. Realizado de forma continua, por lo tanto, puede ser transformador.

Y es por este motivo que muchas mujeres han decidido incurrir en el mundo de la belleza como emprendedoras. Cuando conocemos esta sensación, es más fácil que queramos compartir ese sentimiento con otras mujeres y ayudarles a fomentar su confianza.

Pocas cosas nos ayudan tanto a apreciar la belleza de los demás como el trabajo en esta industria: en mi caso personal, he aprendido a apreciar muchísimo más a todas aquellas mujeres, ya sean familiares, amigas, clientes o estudiantes, que están a mi alrededor.

Y aparte de ello, emprender en este rubro nos da el beneficio añadido de tomar el control de nuestras finanzas, de nuestras decisiones, y de nuestros objetivos. Cuando nos sentimos empoderadas, somos capaces de alcanzar más de lo que nunca hemos soñado.

¿Por qué escogí el lashmaking?

Probablemente te estés preguntando porque, entre tantas opciones, escogí el mundo de las pestañas (¡a mi mundo lashista!) como mi pasión. La realidad es que no lo escogí: fue donde encontré mi propósito.

Las pestañas son una de las cosas que más me gustan: para mí es mucho más que un simple trabajo. Veo arte en lo que hago y me fascina ver las miradas felices de mis clientas tras una sesión de volumen o megavolumen.

Sin embargo, hoy en día aspiro a más. Aunque la industria todavía es joven en Latinoamérica y el Caribe, aspiro a llevar mis conocimientos y experiencia a todas aquellas mujeres que buscan y necesitan un cambio de vida: a todas aquellas mujeres que necesitan una herramienta útil para salir adelante.

La popularidad de este rubro le convierte en un área muy rentable: después de todo, mueve millones a través del mundo, y está comenzando a crecer de forma exponencial en nuestra región (¡sin ser todavía un mercado saturado!).

¿Por qué enseñar mis técnicas a otras personas?

Si te preguntas porque, aparte de tener mi propio salón, me dedico a enseñar, la respuesta es muy simple: quiero compartir esta pasión con mi #mundolashista, y brindarles las herramientas y oportunidades que he conseguido a través de los años.

Algunas personas podrían pensar que estoy generando competencia, pero ese es un pensamiento que parte desde la escasez. Mientras más de nosotras estemos dedicadas con pasión a hacer crecer esta industria, mayor será la credibilidad y, por lo tanto, ¡los beneficios para todas!

Emprender como una lashmaker se trata de mucho más que solamente aprender una técnica o comenzar a conseguir clientes. Se trata de aprender, de seguir perfeccionando y practicando, y de compartir nuestros hallazgos y experiencias con todas aquellas que están creciendo con nosotras.

Mi éxito deriva de su éxito: solamente unidas es que las mujeres podremos llegar a ser personas independientes, exitosas y empoderadas. Solamente unidas es que podremos ser las dueñas de nuestras vidas, y triunfar en grande.

Así que, si todavía no sabes si vale la pena emprender como una lashmaker o tienes miedo del precio a pagar (la inversión, las horas de práctica, el esfuerzo), recuerda que es muy poco por conseguir el regalo más valioso: ¡la libertad de ser tú y brillar en el mundo tal cual eres!

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